Es necesario un conocimiento exhaustivo de la fisiología del cabello y cuero cabelludo para analizar el tipo de cabello con precisión y elegir el producto correcto a las necesidades de su cliente.
(ver imagen Microscópio Electrónico: Cutícula Sana)
La cutícula es la capa superficial del cabello, protege la estructura interna con una serie de finas escamas orientadas hacia abajo y en dirección opuesta a la raíz. La cutícula está hecha de aproximadamente 8-10 capas, sin embargo, esto puede variar en base al cuidado y los tratamientos que se hayan realizado así como al grupo étnico al que pertenece.
La cutícula es particularmente sensible al pH. Los productos alcalinos hacen que el cabello se infle, abriendo la capa de la cutícula y exponiendo el cortex interno, mientras que los productos con base ácida tienen el efecto opuesto, apretando la capa de la cutícula y haciendo que el cabello esté suave y brillante. Ambos extremos son malos para el cabello, que es ligeramente ácido de forma natural, con un pH de 5.5 aproximadamente. Un valor ácido alto hará que el cabello sea resistente a cualquier tratamiento y repela la hidratación; el cabello en este estado estará seco y frágil. Si el cabello es demasiado alcalino se vuelve poroso y puede llegar a romperse completamente. El cabello poroso es mate y sin vida con mala retención. Antes de proceder con un producto permanente o alisante analice siempre la condición del cabello.
La mayoría de los productos de forma y alisantes contienen un alcali, permitiendo que el principal ingrediente químico penetre y actúe rápidamente en el córtex, mientras que otros mantienen un valor ligeramente ácido para conseguir un efecto de más cuidado en el cabello.
(ver imagen Corte Transversal del Folículo Pilosebáceo)
El cortex determina la mayoría de las características físicas del cabello incluyendo:
Viene determinado por los pigmentos.
El contenido y la retención de la hidratación son un factor muy importante.
Medida de lo sano que está el cabello.
Determinado por el músculo Arrector pili.
El cortex (ver imagen Composición de las Fibras del Cabello) constituye un 75-90% del volumen total del cabello y contiene cientos de minúsculas macrofibrillas que se parecen a tubos o cañas de bebida. Estas están unidas por fibras de queratina, el principal componente de la superficie del cabello. Dentro de cada una de la macrofibrillas encontraremos tubos más pequeños llamados microfibrillas. Estos son lo que contienen los componentes moleculares del cabello, las cadenas polipéptidas, también conocidas como protofibrillas. Las protofibrillas tienen una forma espiral, parecido a un muelle. Es esta la estructura que da elasticidad al cabello, permitiendo que éste vuelva a su forma original cuando lo estiramos. Si las protofibrillas se estiran más allá de su capacidad de rotura, las cadenas moleculares quedan destruidas, causando daño permanente y posible rotura del cabello. Los puentes salinos y de hidrógeno forman uniones entre estas cadenas polipéptidas, ayudando a mantener juntos todos los elementos que forman el cabello (ver imagen Estructura Molecular de la Queratina).
(ver imagen Corte Transversal del Folículo Pilosebáceo)
La médula es un tubo pequeño y hueco que va a lo largo del centro del cortex; en algunos tipos de cabello finos, la médula no está presente. La médula no tiene ninguna importancia en el proceso de forma.
